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Libros de historia de la danza

Chile Danza, 13. Santiago de Chile, Departamento de Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, 2008, p. 19-23.

 

 

Libros de Historia de la Danza

por Alkis Raftis
Presidente del Consejo Internacional de la Danza CID
 

 

No puede existir ninguna Ciencia del Arte. El único modo de acercarse al Arte de un modo científico es a través de la investigación y análisis de su historia. Así lo hace la Historia del Arte.

Un especialista en pintura o escultura es un historiador de arte. El especialista no es un artista, no crea obras de arte. El especialista toma una visión global sobre la evolución de la pintura a través de diversos períodos históricos, observa las obras de arte objetivamente para examinar, evaluar y clasificar tan racionalmente como le sea posible.

La Danza es un Arte. Por lo tanto su historia es solamente una rama de la Historia del Arte. Los investigadores de la Danza son solamente historiadores de Arte – historiadores de Danza, para ser específico. No puede existir ninguna Ciencia de la Danza como tal. Existe sólo la Historia de la Danza, como parte de la Historia del Arte.

Por supuesto que se puede estudiar Danza (así como cualquier otro Arte) bajo el prisma de otras Ciencias. Diversas Ciencias estudian la Danza, tales como la Sociología de la Danza, la Medicina de la Danza, la Antropología de la Danza, la Psicología de la Danza, la Filosofía de la Danza. Estas disciplinas no son Ciencias de la Danza, sino que son Ciencias que estudian o investigan a la Danza. Estas Ciencias examinan a la Danza con sus propias herramientas de estudio, como a cualquier otro sujeto de estudio.

Algunas personas se autodenominan coreólogos y proclaman que la Coreología es una Ciencia. Son estos individuos quienes no tienen ningún fundamento en las Ciencias. Para ellos la Coreología es un refugio, un hogar sin asideros científicos a los que atenerse. Ningún médico, o psicólogo o antropólogo aceptará ser llamado coreólogo, no importa cuan apasionadamente trabaje por la Danza.

Una buena parte de los libros sobre Danza son denominados bajo el epígrafe de Historia de la Danza. Encontramos docenas de tales libros, en muy diversas lenguas. Han sido escritos principalmente como manuales para jóvenes que asisten a escuelas de ballet clásico o conservatorios (ya que nunca ha ocurrido que otras escuelas de Danza enseñen Historia de la Danza). No podemos recordar que ninguno de estos libros haya sido escrito por un historiador especializado (incluidos mis libros). Por lo general el autor no tiene, en lo absoluto, ningún fundamento científico.

Como mucho, lo que encontramos denominado bajo el epígrafe de Historia de la Danza es la Historiografía, que relata algunos acontecimientos en orden cronológico. La vida de tal bailarín o de algún coreógrafo: en dichos libros se enumeran representaciones, viajes, asuntos amorosos, coreografías y anécdotas de forma consecutiva, desde la niñez a la muerte, siendo eminentemente biográficos, y preferentemente utilizando muchas fotografías.

La Historia es algo más, y ello implica:
- Mención expresa de todos los acontecimientos importantes acaecidos: relatados de forma exhaustiva: rigurosidad.
 - Tratamiento de los acontecimientos según su importancia: relevancia.
- Exposición de la conexión entre acontecimientos: causalidad.
- Dotación, a cada acontecimiento, de su lugar dentro del contexto general: relatividad.
 
Permítannos argumentar desde la oposición a estos criterios:
 
Argumento 1: hasta que los historiadores comiencen a escribir libros buenos sobre la
Danza, alguien tiene que hacerlo.
 
Argumento 2: estos son libros para adolescentes, sobre todo para las “chicas”, a
quienes les gusta el movimiento y les resulta incómodo leer.
 
Argumento 3: para enseñar a niños tenemos que, de todos modos, contar cuentos.
 
Argumento 4: ¿por qué se preocupan de los libros de Historia de la Danza, si los
lectores no parecen sentir la necesidad de mejores manuales?
 
Argumento 5: existen muchos libros excelentes sobre sujetos particulares de la Historia de la Danza.
 
Los argumentos son válidos, pero permítanos ofrecer algunos ejemplos para apoyar la hipótesis original: 

Ejemplo 1: el libro más citado de todos los escritos sobre la Danza es el de Curt Sachs. Se trata de Etnología únicamente (desde luego, recordemos que fue escrito hace aproximadamente 80 años) pero es tan imaginativo, da una imagen tan vívida y ofrece respuestas tan claras en cuanto al dónde, el por qué y el cómo, que es irresistible. Usted seguramente no piensa pedir las pruebas existentes tras todas estas asunciones o la evidencia objetiva de los hechos expuestos.

Ejemplo 2: un raro ejemplar de escrito en este mismo tono pedagógico, brillantemente ingenioso y atrevidamente crítico es el folleto de los Guilchers, padre e hijo. Ellos sencillamente son demoledores con un libro sobre la historia del vals que ha resultado ser un bestseller. Su libro es correctamente titulado " la Historia de la danza, el pariente pobre de la investigación en danza". En su libro, los Guilchers destapan errores históricos, sacan conclusiones precipitadas e infundadas asunciones en casi cada página. Pero el libro sobre el vals sigue siendo alegremente reimpreso, y no en todas partes, sino concretamente en Francia, el país con la mas larga trayectoria de estudiantes de Danza en el mundo.

Ejemplo 3: un autor que se considere serio, respetable y prestigioso, no escribirá nunca un libro sobre la Danza sin comenzar por la Prehistoria. Parece evidente que los primeros humanos bailaban mucho alrededor de fuegos, a veces antes de la invención de la lengua o de cualquier otro Arte. Las descripciones son vívidas y convincentes, como si el escritor hubiera estado presente, siendo testigo, y hubiera tomado fotografías. Ciertamente, las pinturas primitivas en cuevas muestran algunas figuras en posturas extrañas, pero; ¿cómo puede alguien asumir que eran bailarines y pretendan saber tanto sobre ellos sin testimonios ni datos fehacientes?

Ejemplo 4: todos los libros contienen información sobre la Danza en la Grecia Antigua. Encontramos una riqueza incalculable de material sobre ese tema: pinturas, mosaicos, esculturas, textos. No hay duda de que la Danza era un elemento central de la cultura griega, omnipresente en el ocio, la religión, la educación, la política y hasta en la lucha. Pero lo más importante es que para los griegos - a diferencia de otras culturas – la Danza era un tema serio, un objeto de reflexión y estudio de hombres cultos. Los escritores no parecen haber leído la literatura griega antigua, ellos simplemente observan imágenes y ofrecen descripciones imaginativas de las escenas que encuentran.

Ejemplo 5: algunos libros llegan incluso a referirse a la Danza en el Egipto Antiguo. Todo lo que encontramos de aquel período no es más de media docena de pinturas que claramente muestran a bailarines, pero eso es todo. Esto no ha impedido a algunos autores presentar un tratado completo sobre la Danza en el Antiguo Egipto. Una carencia de material similar la encontramos sobre el periodo romano. Hemos visto diversas compañías que recrean danzas romanas antiguas. El coreógrafo es formado para crear danzas que usan escasos elementos históricos y una sana imaginación, pero un historiador es justamente lo opuesto, el historiador está limitado por los hechos. Aún no hemos encontrado ningún libro sobre la Danza Romana Antigua.

Ejemplo 6: para la mayor parte de esos autores, Danza es igual a ballet clásico. Naturalmente, ya que sus libros están dirigidos a estudiantes de ballet clásico, es lógico que dediquen más páginas a la evolución del ballet clásico. Pero de esta forma el lector queda con la impresión de que otras sociedades no eran capaces de crear un arte complicado sobre el cuerpo en movimiento. Sin embargo, lo cierto es que la India tiene su propia danza clásica, que desarrolla en profusión de escuelas distintas. Generalmente sólo se hace una mención, de pasada, a China. África es presentada como una masa de danzas primitivas. El Mediterráneo está ausente de los libros “serios” de Historia de la Danza, dicha cultura tiene su propia literatura prolífica sobre "cómo bailar" mediante libros atractivos con atrevidas reivindicaciones de orígenes antiguos.

 

Da la impresión de que el problema proviene del hecho de que los autores confían en la información suministrada por libros anteriores sobre la Danza, perpetuando así la evidencia falsa, las asunciones imaginativas y las sentencias erróneas de gran alcance.

Expondremos una serie de propuestas que den respuesta a los problemas detectados:

Propuesta 1: que se escriban libros completamente nuevos y originales sobre la Historia de la Danza. Los autores deberían ignorar libros anteriores de Historia de la Danza y confiar únicamente en libros escritos por los historiadores de las distintas civilizaciones, como base biliográfica fiable.

Propuesta 2: que se mejore la enseñanza de la Historia de la Danza en escuelas de ballet clásico y enseñe la Historia de la Danza a bailarines adultos de compañías y grupos de Danza. Hay un refrán que dice "Los que no estudian la historia repetirán sus errores". Demasiados coreógrafos piensan en ellos como los revolucionarios de su arte porque no conocen lo que los otros han estado haciendo a través de los años y en el presente, en lugares distantes. Enseñaremos humildad colocándonos nosotros mismos como partícipes de un largo proceso de creación.

Propuesta 3: que se eduque en la Historia de la Danza en todas las escuelas de danza, así como en todos los grupos y formaciones de Danza. No es sólo el ballet clásico el que debería estar orgulloso de su historia. La historia general de la Danza y la historia particular de cada forma de danza es un deber para cada bailarín. No podemos entender por qué los profesores de tango, o de salsa, o de danza Oriental, o India, o de baile folklórico, o de bailes de salón, no toman su arte lo suficientemente en serio como para dedicar unas horas a este tema importante de estudio. Sus alumnos les tendrán mayor respeto si enriquecen y profundizan en el contenido de sus clases.

Cada Ciencia y cada Arte alcanzan la madurez cuando sus practicantes y estudiosos toman conciencia de los distintos caminos que su evolución histórica ha tomado. Es nuestra convicción que el Arte de la Danza necesita solamente dar un pequeño paso hacia la Historia, para así alcanzar la madurez.

                                                                             Alkis Raftis

 

Exposición presentada en el II Fórum Mundial de Danza CIAD 2007.
Traducción a idioma español por Alessandra Ruiz Macías.

 

 


 

 

 

Alkis Raftis

Dance history books. Danza Chile

 

There can be no science of art. The only way to approach art in a scientific way is by examining its history. Thus we have Art History.

A specialist on painting or sculpture is an art historian. He is not an artist, he does not create art works. He has a global vision on the evolution of painting through the various historical periods; he looks at works of art objectively in order to evaluate, to classify, to examine as rationally as possible.

Dance is an art. Therefore its history is nothing but a branch of the History of Art. Investigators of dance are nothing but art historians - dance historians, to be specific.

There can be no science of dance as such. There is only Dance History, as part of Art History.

Of course one can study dance (as well as any other art) through the lens of other sciences. We have Dance Sociology, Dance Medicine, Dance Anthropology, Dance Psychology, Dance Philosophy. They are not sciences of the dance - they are sciences looking at dance. They examine it with their own tools, like any other subject.

Some people call themselves choreologists and claim Choreology is a science. They are the ones who have no background in the sciences. For them Choreology is a refuge, a shack to house the scientifically homeless. No full-fledged medical doctor or psychologist or anthropologist will accept being called a choreologist, no matter how passionately she works for dance.

A good part of the books on dance are titled "Dance History". I have dozens of such books, in many languages. They are written mainly as textbooks for young people attending ballet schools (it has never occurred to other dance schools to teach Dance History). I cannot recall of any one among these books which is authored by a trained historian (including my books). Usually the author has no scientific background at all.

At best, what we have as History of Dance is historiography, that is relating some events in a chronological order. The life of such dancer or such choreographer: aligning performances, travels, love affairs, choreographies and anecdotes one after the other, from childhood to death - preferably with a lot of photographs.

History is something else; it involves:

- Mentioning all the important events: comprehensiveness.
- Treating events according to their importance: relevance.
- Uncovering the connection between events: causality.
- Giving to each event its place within the general contact: relativity.

Let us argue from the opposite side:

Argument 1: Until historians start writing good books on dance, someone else has to do it.
Argument 2: These are books for adolescents, mostly girls who love to move and hate to read.
Argument 3: When teaching to children you have to tell tales anyway.
Argument 4: Why worry about History of Dance books if the readers do not seem to feel the need for better textbooks?
Argument 5: There are many good books on particular subjects of the history of dance.

The arguments are valid, but let us give some examples in support of the original point.

Example 1: The most quoted book of all is the one by Curt Sachs. It is anything but sound ethnology (of course it was written some 80 years ago) but it is so imaginative, gives such a vivid picture and offers so clear replies as to the where and why and how, that it is irresistible. You do not think of asking for the proof behind all these assumptions or for the objective evidence behind these facts.

Example 2: An rare example of writing which is at the same thoroughly scholarly, sparklingly witty and daringly critical we have in the booklet by the Guilchers, father and son. They easily demolish a book on the history of the waltz, a bestseller. Their book is rightly titled "History of dance, the poor relative of dance research". They uncover historical errors, hasty conclusions and unfounded assumptions in almost every page. But the book on waltz continues to be happily reprinted, not somewhere else but in France, the country with the longest history of dance scholarship.

Example 3: A self-respecting author will not write a book on dance without starting from pre-historical times. It seems that the first humans were dancing a lot around fires, sometimes before even inventing language or any other art. Descriptions are vivid and convincing, as if the writer was present and taking photographs. Now, primitive paintings in caves do show some figures in strange postures, but how can anyone assume they are dancers and pretend to know so much about them?

Example 4. All books contain a few pages on dance in Ancient Greece. We have an incredible wealth of material on the subject: paintings, mosaics, sculptures, texts. There is no doubt that dance was a central element of Greek culture, omnipresent in entertainment, religion, education, politics and even battle. What is most important is that to Greeks - as opposed to other cultures - dance was a serious subject, an object of reflection and study by learned men. Writers do not seem to have read ancient Greek literature, they simply look at images and offer imaginative descriptions of scenes.

Example 5: Some books even refer to dancing in Ancient Egypt. All we have from that period is half a dozen paintings clearly showing dancers - nothing else. This has not kept an author from presenting an entire treatise on dance in Ancient Egypt. A similar scarcity of material we find in Roman times. I have seen several companies recreating ancient Roman dances. A choreographer is entitled to create dances using scarce historical elements and a healthy imagination, but a historian is the opposite - he is bound by facts. I have not yet seen a book on ancient Roman dance.

Example 6: To most of these authors dance equals ballet. Understandably, since their books are addressed to ballet students they should dedicate more pages to the evolution of classical ballet. But then the reader is left with the impression that other societies were not capable of creating an elaborate art for the body in motion. India has its own classical dance in a profusion of distinct schools. There is only a passing mention of China. Africa is presented as a mass of primitive dancing. The Mediterranean is absent from "serious" Dance History books, it has its own prolific literature of "how to dance it" colorful books with daring claims of ancient origins.

It seems that the problem arises from the fact that authors rely on information supplied by previous books on dance, thus perpetuating false evidence, imaginative assumptions and far-reaching claims.

Proposal 1: Write entirely new books on the history of dance. Their authors should ignore previous Dance History books, and rely solely on books by historians of the various civilizations.

Proposal 2: Improve the teaching of Dance History at ballet schools and teach Dance History to adult dancers in companies. There is a saying that "Those who do not study history will repeat its mistakes". Too many choreographers think of themselves as revolutionaries of their art because they do not know what others have been doing through the ages and at present time in distant places. We are taught humility by placing ourselves within a long process of creation.

Proposal 3: Teach Dance History at all dance schools, at all dance ensembles. It is not only ballet that should be proud of its history. The general history of dance and the particular history of each dance form is a must for every dancer. I cannot see why teachers of tango, or salsa, or Oriental, or Indian, or folk dance, or ballroom, do not take their art seriously enough to devote a few hours on the subject. Their students will respect them more for enriching and deepening the content of their class.

Every science and every art reaches maturity when its practitioners become conscious of the various paths its historical evolution has taken. It is my conviction that the art of dance needs only a little step towards history to achieve maturity.

 

                                                                                                          Alkis Raftis

 

Translated to Spanish by Maria Elena Perez and published in Danza Chile

 

 

 

 

 

 

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