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Grecia, un museo vivante.
Como mantener vivo un patrimonio folklórico.
El Correo de la Unesco, 01/1996, pp 34-35.
Alkis Raftis

 

El Teatro de Danza Griega Dora Stratou, situado a cielo descubierto en medio del pinar que cubre las laderas del monte Filópapos, frente a la Acrópolis de Atenas, es hoy día casi tan famoso como su prestigiosa vecina. Fundado en 1953, este "museo viviente de la danza griega" es a la vez un conservatorio, un teatro, un instituto de investigación, una escuela, y, por supuesto, una compañía de ballet.

Esta institución única en su género emplea un método original para reclutar a sus baila­rines. Todos los años, en el mes de enero, llegan candidatos de toda Grecia para participar, con los veteranos de la compañía,en ensayos que duran unos tres meses, el tiempo necesario para descartar a los que no han alcanzado el nivel exigido. Tras esta primera selección, quedan sólo unos treinta postu lantes,  entre  los  que  serán  escogidos  los nuevos bailarines antes del comienzo de las representaciones en mayo.

Una vez admitidos, los bailarines deben trabajar tres horas diarias (ensayos y espectá­culos incluidos), los siete días de la semana durante los cinco meses de la estación estival. Su dedicación al trabajo no está motivada por el modesto estipendio que perciben para cubrir sus gastos más indispensables, sino por un auténtico amor al arte.

Cuando el Teatro decide incluir en su programa las danzas y cantos de una isla o de un pueblo en particular, un equipo de espe­cialistas se traslada al lugar a fin de recoger información sobre la historia y las tradi­ciones locales. Más tarde un grupo del Teatro, al que suelen sumarse algunos baila­rines, pasa unos cuantos días en el pueblo para tomar contacto con los habitantes y estudiar su cultura. Entrevistan a los ancianos del pueblo, los invitan a tocar su música y sus danzas tradicionales, realizan grabaciones y, por último, llevan esa docu­mentación a Atenas, donde músicos y baila­rines se dedicarán a estudiarla.

Se invita luego a un grupo reducido de lugareños a viajar a la capital. Toda la compañía baila y toca con ellos; cada cual puede impreg­narse así de las particularidades de sus estilos. Los visitantes se sienten orgullosos de actuar por una temporada como embajadores de su cultura local. Al mismo tiempo ello estimula su voluntad de perpetuar esas tradiciones en su propia comunidad. Actualmente el ballet del Teatro ha incluido en su repertorio danzas y cantos de unos ochenta pueblos y todos los años se enriquece con los aportes de uno o dos más.

El mismo método se emplea para la música. Se concede una atención particular a la especificidad del estilo vocal y de la inter­pretación de cada pueblo, así como a los instrumentos. La compañía cuenta con dos can­tantes y quince músicos tradicionales titulares que participan diariamente en los ensayos y los espectáculos. Nunca se baila con música grabada, a fin de preservar la relación personal existente entre bailarines y músicos, que es una de las características de la cultura popular tradicional.

También se atribuye gran importancia al vestuario. El Teatro posee una de las princi­pales colecciones del país de trajes tradicio­nales griegos: 2.500 según el último inven­tario, de los cuales la mitad tienen entre cin­cuenta y cien años de antigüedad. Como estos trajes ya no pueden encontrarse en el comercio, hay que comprarlos a los aldeanos o bien fabricarlos según los métodos tradicio­nales de tejido, tintura y bordado.

En su calidad de conservatorio y centro de arte popular, una de las principales actividades del Teatro consiste en proponer cursos de danza para aficionados y profesionales, e incluso para niños. Todos los fines de semana se organizan talleres en que los alumnos pueden interpretar, vestidos con trajes tradi­cionales, bailes y músicas de una región deGrecia. También se realizan cursos de verano para profesores extranjeros que deseen inte­grar los ballets folklóricos griegos en sus pro­gramas de enseñanza. Un excelente medio de asegurar la perennidad de esta cultura en todo el mundo.

Por último, el Teatro de Danza Griega funciona también como una empresa de gra­bación y edición. Ha realizado hasta ahora 45 discos y casetes, así como numerosos libros etnográficos que tratan diversos aspectos de la danza, la música y los trajes griegos.       

Alkis Raftis: sociólogo griego, es presidente del Teatro de Danza Griega Dora Stratou, en Atenas, y miembro del Consejo Internacional de la Danza. Es autor de varias obras sobre

temas de su especialidad, en particular The World of Greek Dance (1987, El universo de la

danza griega).

 

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